EL CONFLICTO EN LA SECRETARÍA DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓNGran parte de la Secretaría de Cultura de la Nación continúa paralizada a pesar de los intentos de sus autoridades por minimizar el conflicto, tratando de circunscribirlo sólo al Teatro Nacional Cervantes. Y aquí, el conflicto seguiría

-siempre según las autoridades- por el rechazo de un grupo de trabajadores de un acuerdo paritario firmado entre el Estado Empleador y UPCN, el 17 de abril pasado. Ese acuerdo, según ese razonamiento, implicaría mejoras sustanciales para los trabajadores que mayoritariamente lo rechazan.
El panorama actual es el siguiente:
El colectivo de trabajadores y trabajadoras en conflicto está compuesto por artistas de todos los elencos de la Secretaría, principalmente del Coro Polifónico Nacional, del Coro Nacional de Jóvenes y del Ballet Folclórico Nacional Argentino, además de todo el personal artístico-técnico de los organismos y el del Teatro Nacional Cervantes. La parálisis de la Secretaría se debe a que los trabajadores en conflicto realizan un “trabajo a reglamento”, que es el que deben cumplir por ley. En ese marco –y debido a lo delicado de la situación- se estableció un estado de asamblea permanente, alerta y movilización.
Luego de la primera reunión paritaria (28/03) en la que se plantearon con absoluta claridad los puntos del reclamo artístico técnico, según consta en el acta respectiva. El 17 de abril se realiza la segunda reunión en la que, desconociendo lo anterior, el Estado Empleador y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) firman a espaldas de los trabajadores un acuerdo NO REPRESENTATIVO, ILEGÍTIMO y MALICIOSO.
Este último gremio NO REPRESENTA a los trabajadores en conflicto, que están mayoritariamente afiliados a la ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES DEL ESTADO (ATE), que, siendo el sindicato con la personería gremial Nº 2, y habiendo firmado el Convenio Colectivo Marco del Sector Público y los diferentes convenios sectoriales que dependen de aquél, SÍ tiene autoridad legal para suscribir acuerdos paritarios. Las afirmaciones en sentido contrario (las del Secretario de Cultura o de quien le escribe sus comunicados) son absolutamente temerarias, pues desconocen derechos consagrados por la Constitución Nacional, las leyes de la República y los convenios internacionales de los que la Argentina es parte. Además deforman los hechos y condicionan seriamente a la opinión pública acerca de los derechos civiles y laborales más elementales.
El mismo día en que se iniciaron las paritarias sectoriales, la Secretaría de Cultura eliminó de un plumazo $750.- del salario del personal artístico-técnico e intimó al personal contratado (en negro, pese a las campañas oficiales sobre el particular) a retomar sus tareas y horarios bajo amenaza de rescisión de sus contratos.
Acuerda luego un “aumento histórico” (así lo llaman), lo que sólo es la devolución de lo arteramente rebajado días antes. Al mismo tiempo, mantuvieron suplementos en negro a

otros trabajadores que no cumplen función especializada alguna.
El “reconocimiento histórico” de la actividad artístico-técnica es una mentira absoluta puesto que no se discutieron ni aprobaron en ningún momento carrera, modalidades operativas, estructuras serias de los organismos, modos de evaluación de desempeño, formación o capacitación específicas.
A más de cuatro meses de iniciado el conflicto (retomado, en el caso del Cervantes), y a pesar del “reconocimiento histórico y el fabuloso acuerdo” (sic), ninguno de los organismos han retomado sus tareas específicas puesto que –simplemente- NO ESTÁN SIENDO RECONOCIDAS.
En este marco, el mismo Estado reconoció como espurio (no lo puede poner en funcionamiento) el acuerdo suscripto. Tanto el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como el Secretario de Cultura, José Nun, reconocieron la necesidad de retomar las negociaciones con los auténticos actores de este conflicto: el personal artístico-técnico y su representación gremial legítima, ATE. Al mismo tiempo, dilatan la resolución del problema ya que políticamente (y entendiendo como “política” aquello que la ciudadanía repudió en 2001) no puede desentenderse de sus “acuerdos” con la UPCN. Y tampoco puede activar a los organismos artísticos de la Secretaría, que siguen sosteniendo su justos reclamos.
Las partes que se integran en el Estado Empleador en esta negociación son La propia Secretaría de Cultura, la Dirección del Teatro Nacional Cervantes (cabe aclarar que este conflicto le valió la renuncia a Alejandro Sam

ek), la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría (de la que dependen los organismos musicales en conflicto), el Ministerio de Trabajo, El Ministerio de Economía, la Jefatura de Gabinete de Ministros y la Subsecretaría de la Gestión Pública (dependiente de la anterior). Frente a ellos están los dos gremios estatales mayoritarios: ATE y UPCN.
Y es la Subsecretaría de la Gestión Pública en donde HOY se encuentra el principal obstáculo para la resolución del conflicto y –por lo tanto- para la reanudación de la actividad artística del Estado Nacional. Podemos afirmarlo porque, a pesar de que el ámbito natural y legal de discusión (las paritarias) está formalmente cerrado, las numerosas tratativas que igual se vienen realizando han arribado a posiciones lo suficientemente cercanas como para habilitar la reapertura seria de la negociación paritaria y así tender a una solución de fondo.
Es en Gestión Pública, conducida por Juan Manuel Abal Medina, donde subyace un sustrato de funcionarios menemistas que –en conjunto con la UPCN- persiste en mantener el esquema de ajuste y aniquilamiento del Estado y de los derechos laboral tal como se instauró en los denostados ’90.
Ante esta situación, junto con la amenaza de despidos, los trabajadores de los organismos artísticos de la Secretaría de Cultura de la Nación y del Teatro Nacional Cervantes, que NO ESTÁN INMERSOS EN UNA LUCHA ENTRE “APARATOS SINDICALES”, que NO persiguen un aumento salarial de la nada sino un RECONOCIMIENTO a OFICIOS, SABERES y PROFESIONES que están a punto de desaparecer del Estado (y en gran medida de la sociedad) y –sobre todo- una regulación eficaz, transparente y federal para difundir nuestra cultura.
POR TODO ELLO, APELAMOS A LA OPINIÓN PÚBLICA, A LA COMUNIDAD ARTÍSTICA, A LOS HOMBRES Y MUJERES DE LA CULTURA PARA APOYAR ESTA LUCHA, que es por el bien común en un área tan sensible como la nuestra.
MUCHAS GRACIAS,
Firman:
Trabajadores artístico-técnicos del Teatro Nacional Cervantes, del Coro Polifónico Nacional, del Coro Nacional del Jóvenes, del Ballet Folclórico Nacional Argentino, del Coro Nacional de Niños, de la Orquesta Sinfónica Nacional, de la Orquesta Nacional de Música Argentina, de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos, del Centro Nacional de la Música y del Programa de Orquestas Infanto-Juveniles
Artistas Músicos de los Elencos de la Secretaría de Cultura de la Nación
Junta Interna de Delegados de la Secretaría de Cultura de la Nación ATE/CTA
Consejo Directivo Nacional ATE/CTA
Consejo Directivo Capital Federal ATE/CTA