"Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen." Albert Camus (1913-1960)

22.10.11

UN MUSEO ESPECTRAL


HABÍA UNA VEZ... UN MUSEO













Podríamos empezar este relato con la popular fórmula de los cuentos infantiles: había una vez… un museo. Y no sería un caprichoso ejercicio de nuestra imaginación, porque hubo una vez un Museo Nacional del Grabado.

Fundado en 1960 como Museo del Grabado, se convirtió en Museo Nacional en 1983 a partir de la donación al estado argentino de la valiosísima colección particular de Oscar Pécora y su esposa Irene. Su misión, según reza en la página web de la Secretaría de Cultura de la Nación es atender la custodia, conservación, investigación, difusión, promoción y desarrollo del arte del grabado. Debería ser, nos atrevemos a corregir.

Con una llamativa historia de nomadismo, y desalojados hace ya casi tres años de su última sede de la calle Defensa, trabajadores y patrimonio fueron asilados de urgencia en un anexo de la Biblioteca Nacional. Y como suele suceder por estos lares, lo que debió ser una situación provisoria se convirtió en abandono permanente, humano y patrimonial. Una docena de compañeros confinados a una sala precaria, con apenas unas cuantas sillas plásticas de jardín, sin escritorios, sin computadoras, sin nada. Rodeados de cajas de cartón donde terminaron confinados los volúmenes de lo que alguna vez fue una biblioteca especializada. Con un baño que funcionaba una semana sí y otra no hasta que ya no funcionó más, clausurado. Condenados, sin tareas, a mirarse las caras en tertulias demasiado parecidas a una terapia de grupo. Había una vez un museo…

Hace dos meses la Secretaría de Cultura puso en funciones a una nueva directora, la reconocida artista plástica Nora Iniesta, poniendo fin a la intervención previa. Era la primera señal, en mucho tiempo, de que se sacaría al Museo Nacional del Grabado de ese letargo tan parecido a una agonía. Sin embargo su desembarco no ha estado exento de asperezas: los trabajadores del museo, primeras víctimas del prolongado abandono institucional, han denunciado situaciones de maltrato y presiones injustificables dadas las lamentables condiciones de trabajo a que están sometidos.

En ocasión de la sorpresiva presencia del museo en la última edición de Expotrastiendas, el Director Nacional de Patrimonio y Museos, Arq. Alberto Petrina, señaló que tras su inminente refuncionalización, el espacio que actualmente ocupa el Grabado reabrirá sus puertas en el transcurso del año próximo. En idéntico sentido se expresó en una reunión mantenida con el personal del museo y representantes gremiales, autoimponiéndose plazos y metas que todos deseamos sean cumplidos. Los trabajadores del Museo Nacional del Grabado, ese esforzado equipo técnico en palabras del Arq. Petrina que compartimos, siguen esperando en sus sillas de plástico.